No me había planteado nunca en serio dedicar mi tiempo a “cuidar” de un acuario, pero lo hago.
Todo empezó cuando a mis cuñados se les ocurrió regalarles a mis hijos dos peces en una pecera de 9 litros ¡con figuritas de Bob Esponja y todo!, en ese momento no me percaté de las consecuencias de semejante acción.
Después de todo según las instrucciones que les dio el vendedor “solo tenía que preocuparme de cambiar el agua de la pecera periódicamente” y todos seriamos felices. SI SI!!!
| La carpita naranja |
Los susodichos pececitos eran dos ejemplares de carpa común, pequeñitos, uno naranja y el otro negro.
A la semana ya estaba hasta el gorro de cambios de agua, de tener un cubo con agua declorándose y de ver a los peces boquear en la superficie, vaya coñazo!!! Ups perdón. Vaya lata!!! ;-)
Así que después de dos semanas de agua arriba agua abajo me planté, o los peces o yo!!
.....y fueron los peces.
Después de parlamentar con mi mujer y mis hijos, decidimos comprar e instalar un acuario en condiciones (cosa por otra parte que a mí me hacía especial ilusión por aquel entonces).
Dicho así sonaba fácil, limpio y cómodo, justo lo que andaba buscando, aunque no acabó de ser así.
Continuará…